La Liga Palentina es una de las ligas federadas de la Asociación Liga Española de la Educación y la Cultura Popular (LEECP).
La LEECP es una ONG de carácter no lucrativo, que tiene como fines principales el apoyo a la educación para todos, basada en una escuela pública de calidad, laica, solidaria y de ciudadanía.
La Liga Palentina se creó en junio de 2008 por un grupo de personas relacionadas con la educación y empeñadas en transmitir a la sociedad palentina la necesidad de apoyar la escuela pública, como instrumento fundamental para la creación de una sociedad plural y solidaria, que integre sin exclusiones a todas las personas por igual dentro de un espíritu de laicidad y solidaridad.

viernes, 17 de enero de 2014

La culpa es de la vaca

Artículo de RAMIRO CURIESES RUIZ, Presidente de la Liga Palentina de la Educación en CARRIÓN de 16 de enero de 2014.
Tenemos por costumbre inculpar a los demás de lo que pasa, es más, encontramos culpables con una facilidad asombrosa, bien sea en las personas de nuestro entorno próximo, en el destino, en la mala suerte, etc. Responsabilizamos a los otros de lo que sucede con tal de no comprometernos en la lucha por el cambio. La apatía con el compromiso está tan generalizada que solo rompemos esa cadena para exigirlo a los otros: quien debe cambiar es el vecino, mi pareja, mi jefa, el capitalismo, el neoliberalismo, la sociedad en conjunto y por supuesto el presidente del gobierno. Todos y todas excepto yo, porque el problema son los otros, no soy yo.
Actuar de esta manera es pasar por la vida sin compromiso, sin responsabilidad, con indolencia, pasivamente, con cobardía me atrevería a decir. Es más fácil decirnos a nosotros mismos que como no somos culpables de lo que ocurre, deben ser los demás los que respondan, actúen, se manifiesten, protesten y peleen.
Alrededor del año 335 A.C. al llegar a la costa de Fenicia, Alejandro Magno debió luchar en una de sus más grandes batallas. Al desembarcar, comprendió que los soldados enemigos superaban tres veces el tamaño de su gran ejército. Sus hombres estaban atemorizados y no encontraban motivación para la lucha: habían perdido la fe y se daban por derrotados. El temor había acabado con aquellos guerreros invencibles. Cuando Alejandro desembarcó dio la orden de que fueran quemadas todas sus naves. Mientras los barcos se consumían en llamas y se hundían en el mar, reunió a sus hombres y les dijo: “observad cómo se queman los barcos. Esta es la única razón por la que debemos vencer, ya que si no ganamos, no podremos volver a nuestros hogares y ninguno de nosotros podrá reunirse con su familia nuevamente, ni podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en esta batalla, pues sólo hay un camino de vuelta, y es por mar. Soldados, cuando regresemos a casa, lo haremos de la única forma posible: en los barcos de nuestros enemigos.”
A veces es necesario que las historias nos afecten directamente para comprometernos en ellas. Así, si el paro, la ley de dependencia, la marcha de un hijo al extranjero en búsqueda de trabajo, la negación de una beca universitaria, el desahucio del banco, la privatización sanitaria, el copago sanitario por padecer una enfermedad crónica, etc., nos afectan directamente, encontramos motivaciones suficientes para mostrar nuestra indignación, pero si es a los demás a quienes les ocurren estas cosas, el grado de compromiso con el cambio es mínimo.
Jaime Lopera y Marta Bernal son un matrimonio colombiano escritores de la serie de libros: “La culpa es de la vaca” de la que han vendido más de 300.000 ejemplares. Este libro reúne fábulas y parábolas de diversa procedencia que giran en torno a un punto común: la necesidad del cambio. En una de ellas cuentan que se estaba promoviendo la exportación de artículos colombianos de cuero a Estados Unidos, y un investigador decidió entrevistar a los representantes de dos mil almacenes en Colombia. La conclusión de la encuesta fue determinante: los precios de tales productos son altos, y la calidad muy baja. El investigador se dirigió entonces a los fabricantes para preguntarles sobre esta conclusión. Recibió esta respuesta: no es culpa nuestra; los cueros tienen una tarifa arancelaria de protección del quince por ciento para impedir la entrada de cueros argentinos. A continuación, le preguntó a los propietarios de los cueros, y ellos contestaron: no es culpa nuestra; el problema radica en los mataderos, porque sacan cueros de mala calidad. Como la venta de carne les reporta mayores ganancias con menor esfuerzo, los cueros les importan muy poco. Entonces el investigador, armado de toda su paciencia, se fue a un matadero. Allí le dijeron: no es culpa nuestra; el problema es que los ganaderos gastan muy poco en venenos contra las garrapatas y además marcan por todas partes a las reses para evitar que se las roben, prácticas que destruyen los cueros. Finalmente, el investigador decidió visitar a los ganaderos. Ellos también dijeron: no es culpa nuestra; esas estúpidas vacas se restriegan contra los alambres de púas para aliviarse de las picaduras. En fin, la culpa es de la vaca.
Quizás debiéramos empezar a preguntarnos, ¿Qué responsabilidad tengo yo en lo que está sucediendo en nuestro país? Y no quedarnos en aquello de “la culpa es de la vaca”

viernes, 20 de diciembre de 2013

Felices Fiestas y Feliz 2014


Con perdón, señor Mandela

Artículo de RAMIRO CURIESES RUIZ, Presidente de la Liga Palentina de la Educación-LEECP, en el CARRIÓN de 19.12.2013
He madrugado como de costumbre y la primera noticia que leo en prensa es el fallecimiento de Nelson Mandela precisamente el día en que celebramos el trigésimo quinto aniversario de nuestra Carta Magna. Un sentimiento de desamparo y tristeza me ha invadido ya que hablamos de la muerte de una de las personas que más ha hecho en defensa de los Derechos Humanos durante el último siglo. En una época en la que los dirigentes políticos tratan de convencernos de sus decisiones con soflamas teóricas, este mandatario se ha distinguido por su discurso práctico, es decir, vivir un modelo que muestra coherencia entre lo que se piensa y se hace en la realidad cotidiana. Mandela bien merece un homenaje, seguramente lo tendrá, y a ello me disponía cuando unos gritos han desviado mi atención y me han atrapado nerviosamente.
Son las seis y media de la mañana y una pareja muy joven está teniendo una fuerte discusión en plena Calle Mayor. Me habías prometido que ibas a  cambiar, -ha exclamado ella como si la transformación de él fuera responsabilidad suya. El chico interpretaba esto como una prueba de amor: (como me quiere tanto no desea que me meta nada en el cuerpo) y ha contestado: sólo ha sido un poquito. -Además, ya sabes que no soporto que te juntes a ellos. A medida que se suceden los acontecimientos y la escalada verbal va en aumento, recapacito en lo importante que sería para esta joven romper esa creencia tan perversa de que el amor lo salva todo, ya que a ella la convierte en responsable del cuidado de él y a él en dependiente de que le cuiden. Por la discusión comprendo que esta chica ve en el chico muchas cosas que no le gustan, pero cree que con el tiempo podrá cambiarlas ya que el amor es capaz de todo.
La bronca ha sido tan fuerte que, durante algún tiempo me he temido lo peor.  El trato vejatorio especialmente de él hacia ella ha sido tan vergonzoso y lleno de desprecios: “no vales nada”, “intimidaciones”, “insultos”, “empujones” “romperla el bolso”, etc. que me ha hecho cambiar el desarrollo del  artículo que tenía en mente para rendir homenaje a Mandela. Felizmente todo ha terminado. Un taxista ha sido un aliado oportuno de esta víctima de violencia de género. Él ha terminado con una amenaza peligrosa y tremenda: “te vas a enterar zorra”.
Este hecho me ha hecho pensar en la importancia que tiene la educación en los procesos de construcción de las personas, en lo fundamental que es enseñar en valores de igualdad, tolerancia y respeto, en lo poco serio que me parece que la nueva Ley de Educación de Wert destierre del curriculum la asignatura de Educación para la Ciudadanía y haga invisibles los Derechos Humanos, en que no aparezca la palabra educación emocional en todo su articulado, pero especialmente he meditado sobre cómo y para qué educamos.
Hablar en serio de Educación es hablar de civismo, de solidaridad, convivencia ética, afectividad y corresponsabilidad, del cuidado de las personas, de derechos y deberes en definitiva. La excelencia educativa no es obtener una puntuación determinada en el informe PISA, (mide a las personas para ver si dan o no la talla en cuanto a lo que saben hacer con lo aprendido en matemáticas, ciencias y comprensión lectora) para mi la excelencia en educación es aspirar a ser como el señor Mandela, personas con dignidad, libres, íntegras, respetuosas, compasivas, críticas con las imposiciones, soñadoras con un mundo más justo, libre y pacífico.
He reflexionado para qué educamos en la etapa obligatoria, en la importancia que otorgamos a lo puramente académico sobre lo que es realmente vital. La educación en valores de forma transversal está fracasando estrepitosamente. Seguimos construyendo alumnos y dejamos escapar a personas, continuamos dando más importancia a los “sememas y a la descomposición polinómica” que a la educación para la convivencia y a la identidad personal. Los contenidos nos apabullan, nos coartan y nos impiden separar lo importante de lo fundamental. He unido este pensamiento a la forma en la que los alumnos incorporan a su vida los contenidos escolares. Recuerdo cómo un alumno de 2º de ESO me contestó en un examen de Sociales a la pregunta: Razones por las que los castellanos se sublevaron contra las políticas de Carlos V. “Carlos V estaba todo el día de fiesta”  y ante la demanda de explicaciones me aclaró que en los apuntes el había anotado que este rey vino acompañado de flamencos. Lógicamente los flamencos para él eran otra cosa bien distinta que los habitantes de Flandes; quizás a esta pareja le hayamos hablado mil veces de protección, coeducación, violencia de género, respeto, mentalidad machista, de sexismo, etc. pero siempre más desde los discursos que desde las prácticas. Posiblemente hayan incorporado estos conceptos como mi alumno. No nos preguntamos cómo los estudiantes integran los conocimientos que les impartimos porque educamos desde un modelo que no mostramos, que no vivimos, siendo ésta  una de las razones de la involución social que se está produciendo en nuestras comunidades.
Señor Mandela, qué coherencia tan necesaria entre lo que pensabas y hacías, nadie supo soñar sin miedo como tú. Nadie hizo tanto por dejar un mundo más justo, más libre, pacífico y más humanizante. Por eso, te pido perdón, porque este artículo debería haber sido un homenaje a tu memoria, dignidad y a tu alegría.

martes, 19 de noviembre de 2013

El milano y el cuervo

Artículo de Ramiro Curieses Ruiz, Presidente de la Liga Palentina de la Educación, publicado el 18.11.2013 en CARRIÓN.

El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha hecho públicos los resultados de su última encuesta, cuyo trabajo de campo se ha llevado a cabo entre el 3 y el 11 de mayo de este año, tras un año de reivindicaciones y protestas y después de la convocatoria de huelga de estudiantes durante los días 5, 6 y 7 de febrero de 2013.
El paro (con un 84,1%), los problemas económicos (46,7%) y la clase política (22,1%) son las tres mayores preocupaciones de los españoles, según se desprende de los sondeos del CIS. Pero no sólo el paro, los problemas económicos o la clase política preocupan a los españoles. Las siguientes posiciones en los resultados de la encuesta del CIS las ocupan la inmigración (con un 11,2%), el terrorismo y la inseguridad ciudadana (7,2%).El Gobierno y las formaciones políticas (con un 5,4%) y la corrupción y el fraude (5%) aparecen también entre los diez problemas principales de los españoles. Asimismo, la energía nuclear aparece entre los resultados del barómetro de este año.
Según leo los resultados de la encuesta me viene a la cabeza aquella anécdota que me contaba un compañero de Asturias y que explicaba cómo un campesino de Mieres, a la salida de la iglesia un domingo, se encontró con un paisano al que hacía algún tiempo que no veía y le preguntó: ¿de dónde vienes Pacu? -Pues de aquí de la iglesia, de oír hablar al cura. ¿Y de qué ha hablado? Pues ha hablado de Dios. ¿Y qué ha dicho? Pues no sé, pero parecía partidario.
A nosotros nos pasa como a Pacu que oímos hablar de educación y nos convertimos en partidarios sin saber muy bien a qué nos estamos refiriendo. Así podemos explicar que todos somos partidarios de una buena educación y escuchar afirmaciones como: “lo más importante es la educación”, “la educación se ha convertido en una prioridad nacional”, “de la educación depende el futuro del país”, etc., pero parece claro que no entendemos muy bien lo que hay detrás de esos titulares. Personalmente pienso que la educación importa bastante poco en este país, y de hecho tenemos que irnos al puesto decimocuarto o decimoquinto de las encuestas del CIS para verla situada como preocupación entre los españoles. Este es el verdadero problema que tiene la educación en España y es que no inquieta, no está entre las expectaciones prioritarias de los ciudadanos y ciudadanas de este país.
Estoy convencido de que el sistema educativo tiene, puede y debe mejorar. No podemos seguir soportando cifras de fracaso y abandono escolar como el que padecemos, porque entre otras cosas agraviamos un derecho fundamental de las personas y que no es otro que el derecho a la educación. Este problema tiene remedio, y no tardaría más de cinco años en ser resuelto si hubiera verdadera voluntad e interés político y de ciudadanía en hacerlo, porque no es cuestión únicamente de presupuesto económico, sino de bondad en la gestión, y esto es precisamente lo que necesitamos; buena gestión educativa. Entonces, si podemos y sabemos hacerlo, ¿por qué no lo hacemos? Esa es la pregunta del millón que cada uno de nosotros debe responderse desde la más absoluta sinceridad.
Estoy harto de oír siempre la misma muletilla y es que, como hay problemas en el sistema educativo (que los hay), es preciso “hacer algo”. Se puede por ejemplo mejorar la formación inicial y la formación permanente del profesorado, el acceso a la función pública, disminuir el número de alumnos especialmente en los momentos críticos que tenemos identificados, dignificar y confiar en el profesorado, apoyar y ayudar al alumnado que presente necesidades educativas desde el mismo momento en el que aparezcan, diversificar contenidos y desarrollar competencias con metodologías diferentes, etc. y para todo ello no es necesario cambiar la Ley.
En mi opinión el problema fundamental que tiene la educación en España no es la escuela y lo que se hace en ella, sino que la educación “extraída”  del debate político e ideológico nos preocupa muy poco. Nos pasa como aquel milano que tenía un pescado en su pico y era perseguido por varios cuervos que lo acuciaban y lo picoteaban para que soltara su presa. Fuera en la dirección que fuera, la bandada de cuervos lo perseguía. Cansado de tanta preocupación, dejó caer el pescado, que fue agarrado por un cuervo, el cual a su vez empezó a ser perseguido por los demás milanos. El primer milano se vio así libre de molestias y se posó tranquilo sobre la rama de un árbol…

jueves, 17 de octubre de 2013

Los niños con los niños y las niñas con las niñas

RAMIRO CURIESES RUIZ, Presidente de la Liga Palentina de la Educación, en el periódico CARRIÓN. 15.13.2013
Acabo de leer el libro de María Calvo titulado “Los niños con los niños y las niñas con las niñas” Puedo deducir de su lectura que la coeducación de niños y niñas en las escuelas y colegios mixtos perjudica su desarrollo intelectual y personal y por tanto defiende una educación diferenciada. Argumenta esta doctorada en Derecho Administrativo y madre de cuatro hijos que los países más desarrollados de nuestro entorno (Estados Unidos; Suecia; Francia; Alemania; Reino Unido…), ante el escandaloso fracaso escolar y la violencia de género que padecen hoy los colegios, han optado por abrirse a la diferencia y ofrecer clases separadas durante determinadas edades. María Calvo afirma que el resultado de estas experiencias, plasmado en estadísticas y datos empíricos, ha sido en todos los casos y países espectacular: aumento del rendimiento académico; disminución de la violencia de género; mejor ambiente en las aulas; mayor eficacia en la labor docente, etc. Va más lejos en su exposición diciendo que actualmente muchas familias españolas no pueden ejercer su derecho fundamental a elegir la educación que desean para sus hijos, debido a la imposición de un modelo educativo único: la coeducación, haciendo que resulte imposible la opción por un colegio público diferenciado o de único sexo. Finaliza diciendo que esta alternativa resulta además criticada, sin ningún fundamento, desde las más altas instancias del Gobierno estatal y por algunos Gobiernos autonómicos ya que la presuponen discriminatoria.
Estimada María Calvo, desconozco si tu educación fue diferenciada o no, si estudiaste en un colegio público o en uno privado, ignoro si te doctoraste en una universidad pública o privada, no sé donde tienes escolarizados a tus cuatro hijos, lo que sí desearía es compartir contigo algunas reflexiones. El artículo 14 de la Constitución dice: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”  Así mismo en el artículo 27.2 expresa que: La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”. Admitiendo mis escasos conocimientos como letrado en Derecho Constitucional, lo cual creo importante en la misma medida que una licenciada en Derecho Administrativo admita los suyos en Psicología y Pedagogía, y compartiendo, supongo, el principio de que la educación no es una mercancía, creo que podamos admitir que la educación diferenciada tiene algo de inconstitucionalidad. Podrás razonarme que las familias tienen libertad para elegir el centro educativo que deseen, siempre que no sea sufragado con fondos públicos y con las salvedades que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha manifestado en diferentes ocasiones limitando la libertad de los padres a la elección de centro, ya que no podemos olvidar que nuestros hijos también son portadores de derechos, y la educación es un derecho humano fundamental. ¿Podría una familia elegir para sus hijos un centro cuya filosofía sea la utilización de la violencia de género, la xenofobia, la intransigencia con los disminuidos psíquicos, etc. amparándose en la libertad de elección de centro?
Mi querida María Calvo,  la prestigiosa Revista Science, paradigma del método científico por excelencia, en su número de septiembre de 2011 afirma: “La educación diferenciada carece de base científica suficiente y puede exagerar el sexismo”. Yo añado que la educación diferenciada supone un ataque frontal a la igualdad y a la equidad. La diferencia biológica entre niños y niñas no justifica este tipo de educación. Si educamos etiquetando a las personas en lo diferente, haremos esas diferencias importantes y con frecuencia insalvables. Además todos los estudios empíricos sobre las bondades y resultados positivos de la educación diferenciada son sesgados y muy poco rigurosos desde el modelo de metodología de investigación científica.
Terminaré diciendo que los niños con las niñas y las niñas con los niños, mucho mejor. Algunos ya vivimos ese tipo de educación. Tengo dos hijas y estaría encantado que el día de mañana compartieran su proyecto de vida con personas que han sido educadas en los valores democráticos y cívicos que desarrolla el modelo de la coeducación.

viernes, 17 de mayo de 2013

Círculos con el pie derecho y el número seis


Artículo de RAMIRO CURIESES RUIZ, Presidente de la Liga Palentina de la Educación en el CARRIÓN del día 17.05.2013
“Nasrudín estaba sentado conversando con un amigo cuando caía la noche.
-Enciende una vela –dijo el amigo–, pues ya ha oscurecido. Encontrarás una a tu izquierda.
- ¡Tonto¡ ¿Cómo puedo distinguir mi izquierda de mi derecha en la oscuridad? -preguntó Nasrudín.”
Es de sobra conocido que el cerebro se divide en dos hemisferios: el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo. También sabemos que estos dos están unidos por el cuerpo calloso, el cual, si se llegara a extirpar no produciría ningún tipo de cambio en el comportamiento humano a primera vista. Sabemos que el hemisferio derecho controla nuestro lado izquierdo del cuerpo, y que el hemisferio izquierdo controla nuestro lado derecho. Está demostrado que el hemisferio derecho está especializado en realizar tareas visuales, espaciales, artísticas y musicales y que el hemisferio izquierdo está especializado para realizar tareas de lógica, verbales, analíticas y racionales.
La realidad exterior la percibimos con nuestros sentidos y es el cerebro el que procesa esa información de acuerdo a nuestros conocimientos que tenemos almacenados en la memoria para poderles dar un significado y continuidad. Para resumir, podría decir que cada hemisferio, en cierto sentido, percibe su propia realidad; o quizás debiera decir que percibe la realidad a su manera. Ambos utilizan modos de cognición de alto nivel.  Afirmaría que cada uno de nosotros tiene dos mentes conectadas e integradas por el cable de fibras nerviosas que une ambos hemisferios y ninguno de ellos es más importante que el otro. Para poder realizar cualquier tarea necesitamos usar los dos hemisferios, especialmente si es una tarea complicada.
Entender, en general, a la clase política actual es una tarea complicada, pero especialmente se convierte en un arte de alto nivel mental cuando se trata de comprender las explicaciones que nos dan sobre la situación económica que padecemos. Os confieso que hace cuatro años (en la actualidad tampoco) yo no sabía lo que significaban palabras como: “prima de riesgo”, “agencia de calificación”, “deuda soberana”, “rating”, “crecimiento negativo”, “deflación”, “estanflación”, etc. He tratado de usar mis dos hemisferios cerebrales, haciendo un ejercicio de alto nivel cognitivo, para desentrañar el significado y el alcance de estas palabras en el plano real de nuestras vidas y no he sido capaz. Tengo la sensación de que se produce en mi cerebro un “hueco blanco” que no es competente para comprender o interpretar cómo afectan estos vocablos a personas que vivimos sin pertenecer a la clase política. Me produce una “negativa delectación” y una angustia observar como la famosa “prima de riesgo” mejora y que el nivel “macro” va por la buena senda y sin embargo aumente el paro, el nivel de indignación social, la insatisfacción colectiva, la desesperanza social, etc. Siempre pensé que el grado de satisfacción de las personas era lo más importante para la clase política, entendiendo por grado de satisfacción cuestiones como el acceso al trabajo, a una vivienda, dar estudios a los hijos, tener una pensión digna, una asistencia sanitaria de calidad, poder disfrutar con el ocio, etc., etc. Hoy es más importante que la “prima de riesgo” vaya bien, según los grandes expertos en economía, que son los sabios y gurús del siglo actual, porque es lo que nos hará felices.
He tratado de averiguar si esto que me pasa a mi le ocurre al resto de la sociedad y he llegado a la conclusión de que es algo muy generalizado. Es una cuestión de torpeza cerebral que tiene que ver con los hemisferios cerebrales. Me he acordado de aquel ejercicio que hacíamos en la universidad y que consistía en hacer círculos con el pie derecho en el sentido de las agujas del reloj sin tocar el suelo y a continuación hacer el número seis en el aire con la mano derecha. Si lo intentáis observareis como es imposible hacerlo bien. ¿Curioso, verdad? Está demostrado que en nuestro cerebro existen “huecos”. Estos huecos nos hacen ser torpes en la comprensión y ejecución de tareas. Quiero pensar que son estos los causantes de las dificultades que tenemos para comprender el lenguaje de los gobernantes en nuestro país. Claro que existe un riesgo aún mayor que consiste en llamar a los “hombres de negro” o miembros de la “troika”, esos tecnócratas profesionales incorruptos y que nos lo expliquen. ¡Ya me gustaría pasarles la prueba de hacer círculos con el pie derecho y el número seis! Afirmarían sin ningún tipo de rubor que ellos lo hacen sin dificultades.

martes, 19 de marzo de 2013

Los niños me levantan las faldas

Artículo de Ramiro Curieses Ruiz, Presidente de la Liga Palentina de la Educación, en el CARRIÓN de 18.03.2013.


El origen del nacimiento del Día Internacional de la Mujer no está muy claro, pero la bibliografía al respecto señala que en 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague, Clara Zetkin, insta a las mujeres progresistas de todas las nacionalidades a organizar en sus respectivos países un día especial con el objetivo principal de promover el derecho al sufragio para todas las mujeres que hayan alcanzado la mayoría de edad, sin ningún tipo de restricción basada en el nivel de riqueza, propiedades o educación. De este modo, las primeras celebraciones del Día Internacional de la Mujer, desarrolladas entre 1911 y 1913 fueron convocadas dependiendo de cada país en fechas diferentes. Es a  propuesta de las socialistas alemanas, el que se designe el día 8 de marzo para el desarrollo de esta conmemoración.  A este respecto recomiendo el libro  de Ana Isabel González  “Los Orígenes y la Celebración del Día Internacional de la Mujer 1910-1945”  en el que sostiene que la creación de  algunos mitos respecto a esta fecha, una manifestación de las obreras del sector textil neoyorquino acaecida en el año 1857,  y según otras, el año 1908; y, el incendio de una fábrica textil ocurrido en las mismas fechas y en la misma ciudad, en el que habían perecido gran número de obreras, si bien ocurrieron realmente; no son los que dieron origen a esta festividad.
No es de historia de lo que yo quería hablar en este artículo si no de la importancia de la educación desde la igualdad de género. Cuando va a nacer una criatura, el primer gran enigma por el que todos nos preguntamos es: ¿será niño o niña?  A partir de ese momento, todo va a girar en torno al sexo del bebé: el color de la habitación, la ropa, los juguetes, etc. Empezamos a comunicarnos con él o con ella, a soñar qué será de mayor, cómo será su vida, qué le gustará, a quien se parecerá, etc. Cuando nacemos, al contrario que el resto de los animales, necesitamos de un periodo largo de aprendizaje para alcanzar nuestro desarrollo y poder llevar a cabo una vida plena y autónoma, es decir, una vida adulta. Mediante este proceso de aprendizaje asimilamos los códigos culturales de nuestro grupo, sus normas morales, las tradiciones, la lengua y, sobre todo, aprendemos a ser mujeres y hombres, tal como nuestro grupo considera que tienen que ser las mujeres y los hombres. A esto último, al modelo de mujer y hombre que cada sociedad establece y que sirve de ejemplo para educar a las niñas y niños es a lo que se llamamos género.
Esta educación en el género no escapa al sistema educativo, porque éste forma parte de la sociedad y, por tanto, en las aulas, en la sala de profesores, en el gimnasio, en el patio, en la biblioteca, etc. podemos encontrar situaciones de desigualdad. Estas realidades, generalmente, pasan desapercibidas, es decir, a menudo quienes participamos en ellas las justificamos de diferente manera, pero muy pocas veces llegamos a pensar que se deben a la existencia de relaciones de poder o a situaciones de desigualdad.
Recuerdo cómo un día una mamá se presentó en el colegio para manifestar a la maestra de su hija que la niña no quería asistir más a la escuela. La mamá tenía cara de preocupación y expuso la causa de tal rechazo confesando que algunos niños de la clase se dedicaban a levantarle las faldas y a reírse de ella. La maestra le dijo que esto no tenía importancia y que el problema fundamental de la niña  era su timidez y que le aconsejaba que aprendiera a afrontar estas situaciones sola para hacerse más fuerte. La mamá se marchó resignada pensando que algo no funcionaba bien en el cole. La profesora durante el recreo comentaba en la sala de profesor@s las tonterías y la protección de algunas familias a la hora de educar a sus hijas. Este sentimiento era compartido por la mayoría de los compañer@s que nos encontrábamos allí. Fue entonces cuando María, una maestra joven y recién llegada al colegio, nos comentó: “-estas situaciones conviene que sean tratadas y valoradas educativamente, porque, como sabréis  a través de los juegos, las niñas y los niños se van apropiando del mundo adulto, adaptando sus reglas y ensayando hasta dónde pueden llegar. Levantar la falda a una compañera supone no respetarla e invadir su cuerpo, su identidad, precisamente para ridiculizarla y humillarla. Esto, los niños no lo saben, tampoco las niñas. Ellos van conformando su masculinidad desde una posición de poder y ellas desde una posición de impotencia o de temor, sin darse cuenta. Las maestras y los maestros tendríamos que corregirles y educarles en otras posibilidades de juegos, de relación y de construir sus identidades personales.”
Se hizo un silencio de complicidad y nadie contestó a María. Me quedé largo rato pensando. Aún hoy recuerdo el contexto y la expresión de convencimiento de María. Realmente nos hizo ver que en la escuela debemos dar más importancia a estos procesos de socialización de género y que aprendemos a ser mujeres y hombres mucho más de lo que creemos a través de estos juegos. La escuela tiene un compromiso  importante en la educación de los menores. No debemos olvidarlo. Gracias María por la lección que nos diste.